"Mórbido" - Crítica

SIMBIOSIS: del Griego: σύν syn "con"; y βίωσις biosis "vivir".
Hay seres que brillan con luz propia. Algunos hasta llegan a iluminar a los demás. Pero otros sólo son satélites opacos, que necesitan de terceros para subsistir. En esta puesta de la obra alemana, se retratan cuatro personajes que, lejos del romanticismo de Brian Stoker, pululan consumiendo sangre, energía y vida ajenas. Ringo, discapacitado en silla de ruedas, es el bebé dependiente de su pareja Beti. Ella le trae alimento, lo masajea, es su único contacto humano. Pero Beti necesita que los demás dependan de ella. Federica amenaza con suicidarse para llamar la atención de su marido y su hermana. Su embarazo lo vive como una enfermedad causada por absceso pustulento, que la seca y debilita. Petrick enamorado de sus bichos, con los cuales siente más empatía que con su mujer, menosprecia a Federica y minimiza sus intentos de suicidio pero no puede dormir sin ella. La quinta pata es el personaje de Multscher. Él moribundo viejo ha sobrevivido a todos. Desde el accidente se pega a Ringo con una mezcla de culpabilidad, compasión y vampirismo. Es el personaje más interesante de la trama.
La actuación de Alfredo Zenobi le aporta misterio y humor en dosis iguales. Es la excepción a un trabajo actoral donde reina cierta exasperación vocal. Lamentablemente por esto, la obra pierde parte de sus matices cayendo en cierta linealidad expresiva. Asimismo, otros efectos visuales que plantea el autor están atenuados por el director. Por ejemplo, la serpiente es reemplazada por lombrices y no aparece el gatito muerto. Sin embargo, se logra crear un ambiente general de repugnancia. Toda la trama se desarrolla en una casa-terrario donde los bichos-personajes miran a través del vidrio y esperan que se los alimente desde arriba. Hasta el sol es dañino. El asco, los olores, las relaciones putrefactas entre los personajes dan la idea de una vida parasitaria. Seguir arrastrándose, ya no viviendo, implica hacerlo a costa de alguien más. Nadie es capaz de vivir por sí mismo. Todos se alimentan de los demás.
¿Cuánto de lo que hacemos diariamente no es a costa de otros? Y esta reflexión no implica maldad o intencionalidad, necesariamente. Es quizá un hábito generado a partir de un pacto tácito donde intervienen huésped y parásito. Ojalá Parásitos permita reflexionar sobre cómo nos comportamos y cómo podríamos transformar nuestras relaciones en vínculos solidarios.


Parásitos
De Marius Von Mayenburg
Elenco: Pablo Roselli Mirci, Salomé Boustani, Pablo Chao, Alfredo Zenobiy Guadalupe Rodríguez Catón
Iluminación: Juan Andrés Piazza
Vestuario: Guadalupe Rodríguez Catón.
Fotografía: Mariano Rapetti
Diseño de Escenografía: Lluvia de Cenizas
Diseño de sonido: Victoria Gómez Acuña - Nicolás Torchinsky
Diseño Gráfico: Gabriela Ramos.
Gestión Cultural: Yanina Leandra
Asistencia de dirección: Eugenio Schcolnicov
Dirección: Lucas Olmedo


Beckett Teatro - Capital Federal





Diego Manara


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