"El truco rubio" - Editorial


Hay un arte antiguo que produce misteriosamente la captación de la atención de las personas. Donde el encantador de serpientes, el prestidigitador y el actor cómico son eslabones de la misma cadena. En las palabras de Rubio no hay misterio, sin embargo. Hay fórmulas. Leer esta entrevista puede resultar como develar un truco de magia. Nuestra curiosidad nos lleva a conocer pero una vez poseedores del secreto extrañamos la ignorancia que nos hacía sorprendernos como niños. Si ya leíste el reportaje, sabrás a qué me estoy refiriendo. Y si aún no, valgan estas líneas como advertencia.
Me encontré con un tipo seguro de lo que estaba haciendo. Desde que llegué al lugar de la cita y lo vi, antes que puntual, sentado a la mesa. Después me diría que había llegado media hora antes para escribir algunas cosas. Era domingo.
La charla circuló por esas cosillas que no se aprenden en la academia. Una serie de lecciones que deja el escenario. No son necesariamente trucos. Es el conocimiento instintivo que al jugador de muchos partidos le permite encontrarse siempre libre de marcas en la cancha. El oficio.
Una de las palabras que más pronunció fue laburo, trabajar. La actuación no sólo es un arte, sino también un trabajo digno del cual vivir. A veces se complica hablar de arte y relacionarlo con trabajo o referirse al vínculo entre teatro y dinero. Como si existiera cierto tabú. Como si el aura de los artistas les permitiera vivir mágicamente del aire. Pero aquí el hombre había tomado una elección y sería coherente con ella. Por eso decidí terminar la entrevista en esa última frase.

“Quemar las naves en ésta”.

Gracias por el tiempo dedicado al leer dell' attore. Ojalá haya sido de tu agrado. Ciao!




Diego Manara
Editor General
dellattore@gmail.com

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